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La Asociación de Editores de los Estados hizo un contrato de Asociación Civil con la participación de las siguientes empresas: "Compañía Tipográfica Yucateca", Sociedad Anónima, representada por el Señor Abel Menéndez Romero; La "Compañía Periodística Veracruzana". Sociedad Anónima, representada por el Sr. Juan Malpica Mimendi; La "Unión Editorial", Sociedad Anónima, representada por el Sr. Jesús Álvarez del Castillo; La "Editorial el Porvenir", Sociedad Anónima, representada por el Sr. Rogelio Cantú, y La "Compañía Editora de La Laguna", Sociedad Anónima, representada por el Sr. Antonio de Juambelz.

El objetivo social planteado fue:

Pugnar por la libertad del pensamiento escrito, sin más límites que los de la Constitución; Procurar por todos los medios posibles el engrandecimiento moral y material de la prensa mexicana; la ayuda mutua entre los editores asociados; contratar servicios informativos y sus transmisiones hasta las ciudades en que se editen sus periódicos socios; Contratar colaboraciones y toda clase de servicios periodísticos para sus socios; Reconocer otras agencias de publicidad y en general, la defensa de los intereses de los socios.

Los dos primeros puntos que manifiestan desde entonces su interés por la libertad de prensa y su engrandecimiento en el país.

En un principio, el periódico Excélsior les cedió un espacio dentro de su edificio que fue acondicionado para realizar las primeras labores tanto informativas como publicitarias.

Primeramente, acordaron los editores que los corresponsales que les servían a cada uno de sus periódicos se encargaran de la función noticiosa de todos, en forma global. El primer representante y coordinador informativo fue el Sr. Jesús Tamez.

Los corresponsales, que ya fungían como reporteros de la Asociación, se avocaban a las "fuentes" más importantes en la metrópoli y las redactaban en aquellas "oficinas" improvisadas. Después las entregaban a un operador de télex contratado expresamente por la AEE quien se encargaba de "picar" o perforar la cinta y transmitirla por medio de un teletype con hilo directo a la central de Telégrafos Nacionales. Sin embargo la comunicación con el Diario de Yucatán era por radio telegráfico, ya que esta señal por "cable físico" no existía en el Sureste del país.

La Transmisión noticiosa iniciaba a las 20:30 horas y terminaba a eso de la media noche. Los problemas eran continuos ya que dicho "hilo" era de alambre y bastaba una lluvia fuerte o un viento violento para tirarlos y cortar las transmisiones y mientras se arreglaba el desperfecto, se acudía a las líneas telefónicas para dictar la información a los periódicos.



Desde aquel entonces los Editores ya habían contratado los servicios Informativos Internacionales de "Associated Press". Estos, al igual que las noticias que generaban los reporteros propios, eran perforadas y transmitidas desde su propia redacción.

Al salir del edificio del periódico Excélsior estuvieron en Av. Juárez y en poco tiempo emigró hacia la calle de San Diego.

Poco tiempo después salió el primer periódico miembro de la AEE "El Mundo", de Tampico, propiciado por el asesinato del director, Don Vicente Villasana, en 1947. Con la desgracia, dejó de ser un periódico sólido y perdió características indispensables para pertenecer a la Asociación.

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